DESARROLLO AFECTIVO
DIMENSION AFECTIVA
Inicialmente
los niños demuestran sus emociones por medio del llanto, es un juegos más de
dar a conocer sus molestias o necesidad cuando el bebé tiene hambre llora para
que su mamá lo alimente y así para todo si tienes sueño, malestar o dolor a
medida que crece es el llanto He reemplazado por otra serie de conductas y
comportamientos como la rabia o la ira, miedo sorpresa tristeza entre otros
sentimientos. las emociones se considera positiva, negativa; la mayoría de los
momentos o escenas de los niños se debe
al desconocimiento o descubrimiento de
esas nuevas emociones las cuales rebasa el entendimiento del pequeño y es por
eso que las rabietas son un mecanismo de defensa ante la incertidumbre
https://eresmama.com/las-etapas-del-desarrollo-emocional-del-nino/
EJEMPLO VIVENCIAL
Cuando
mi hija estaba pequeña demostraba sus emociones por medio del llanto, era su
forma de dar a conocer sus molestias o necesidad lloraba cuando tenía hambre lloraba para que la alimentará y así para todo ; si tenía sueño, malestar o dolor.
al ingresar al jardín los primeros días lloro mucho y se veía un poco triste y retraída pero conforme pasaron los días y se empiezo a relacionar con sus pares y a establecer amistades y su estado de ánimo mejoro y comenzó a pedir mayor tiempo para compartir con sus amigos.
COMO PODEMOS AYUDAR A DESARROLLAR EL AREA AFECTIVA
Poco
a poco y por medio del ejemplo y de actividades que permitan mayor relación con
sus iguales
Actividades
que permitan el reconocieron de las emociones y que promuevan la empatía, para
estos los juegos de roles ayudan a ocupar el lugar de otro
CUENTO
UN ENFADADO INCONTROLABLE
Había una vez un joven príncipe que tenía un secreto
que ni él mismo conocía: siendo un bebé, había sido embrujado por un antiguo
enemigo del reino. Era un hechizo muy extraño, pues su único efecto era que
conseguía enfadar al príncipe cada vez que oía una palabra secreta. Pero
aquella palabra era tan normal, y estaba tan bien elegida, que siempre había
alguien que la decía. Así que el príncipe creció con fama de enfadarse muy
fácilmente, sin que nadie llegara nunca a sospechar nada. Lo malo es que, como
le pasa a todo el mundo, cuando se enfadaba terminaba metiendo la pata. Gritaba
o hacía lo primero que se le venía a la cabeza, que casi siempre era la peor de
las ideas. Y eso, en alguien que mandaba tanto, era un problema muy gordo. Sus
errores causaban tantos problemas que el clamor de los habitantes del reino se
elevó con tal fuerza que… ¡salió de su propio cuento! y un montón de diminutos
personajes acabaron discutiendo con el escritor de aquella historia. - ¿A quién
se le ocurre ponernos un príncipe así? ¡Con lo bien que vivíamos antes! - ¡Esto
es injusto! - Este escritor no tiene corazón ¡Se va a enterar de lo que es
bueno! - Ahora sabrá lo que es vivir con alguien así… ¡vivirá en nuestro reino
hasta que lo arregle! Y, entre gritos y protestas, los personajes secuestraron
al escritor para llevarlo al cuento. Allí descubrió el sorprendido escritor lo
duro que era aguantar los gritos del príncipe y sus decisiones precipitadas.
Porque cuanto más se equivocaba, más se enfadaba, y más volvía a equivocarse.
Intentó de todo para calmarlo, pero el hechizo funcionaba perfectamente, y solo
consiguió llevarse gritos y castigos. - Menuda tontería hice inventando aquel
hechizo solo porque yo estaba enfadado ese día. Si hubiera escrito las palabras
secretas o la forma de anularlo, ahora podría arreglarlo todo- se dijo el
escritor-. Pero ya no controlo el cuento, y mucho menos el humor del príncipe…
Y vaya si no lo hacía. Ese mismo día estaba junto al príncipe cuando le atacó
su mal humor. Al buscar alguien con quien desatar su furia se fijó en el
escritor y este, muerto de miedo, solo pudo recordar las palabras de un viejo
hechizo de congelación de uno de sus cuentos. Al instante el príncipe quedó
encerrado en un enorme bloque de hielo y rápidamente el escritor fue apresado
por los guardias. Estos lo dejaron allí mismo, delante del príncipe, para que
recibiera su castigo cuando el bloque se derritiera. Pero para entonces el
enfado del príncipe ya había pasado, y aquella fue la primera vez en años en
que uno de sus enfados no había provocado ningún problema. El príncipe era el
primero al que molestaban las tonterías que él mismo hacía cuando estaba
enfadado, y se sintió feliz de haber descubierto una forma de evitarlas. Los
siguientes días mantuvo al escritor a su lado para que pudiera congelarlo
cuando le llegaran sus enfados, y en unas semanas él solo aprendió a
controlarse para no hacer ni decir nada mientras estuviera enfadado. forma
consiguió acertar en sus decisiones y el reino volvió a ser un lugar próspero y
feliz. ¿Y el escritor? Pues, aunque estaba feliz siendo famoso en el nuevo
reino que ahora dirigía tan bien el príncipe, se dio cuenta de que tenía que
arreglar muchas de las historias que había escrito mientras estaba enfadado. Y
así volvió a su antiguo escritorio, con la firme intención de escribir y hacer
las demás cosas importantes solo cuando estuviera de buen humor.
Autor. Pedro
Pablo Sacristán
URL original: https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/un-enfado-inc

.jpeg)
.jpeg)
Comentarios
Publicar un comentario